Preparados para la explosión Big Data

big-data-numeros-y-letras-590x260Ciertamente, el mundo moderno se ha construido sobre los cimientos de los datos. Prácticamente cualquier aspecto de nuestras vidas se ve influido por la capacidad de las organizaciones para organizar, interrogar y analizar los datos. Nuestros coches son hoy más eficientes gracias a ellos, nuestras medicinas más eficaces, ha mejorado la seguridad en las carreteras y los crímenes se resuelven más rápido.

La infraestructura tecnológica del mundo desarrollado se ha adaptado ampliamente para ayudar a generar datos, de tal modo que los servicios pueden mejorarse incluso durante su uso. Por ejemplo, ahora tenemos contadores inteligentes en el hogar. No solo nos dicen cuánta electricidad estamos utilizando, sino que también envían los datos en tiempo real a las compañías suministradoras, informando de los picos y altibajos en el consumo para ajustar el suministro a nuestras demandas. Los contadores inteligentes son solo otro ejemplo; en no mucho tiempo, prácticamente todos los dispositivos imaginables tendrán capacidad para recolectar y transmitir datos, y clasificar tendencias y patrones reunidas tanto por los ingenieros como por los profesionales de marketing. Se espera que esta “Internet de las cosas” alcance los 24.000 millones de dispositivos conectados en 2020 , cada uno de ellos creando datos que deberán ser analizados.

El auge de las redes sociales y otros servicios online, al mismo tiempo, ha ayudado a convertir a Internet en una gigantesca plataforma para la recolección de información, puesto que los usuarios van registrando lo que les gusta y lo que no, y catalogan sus vidas minuto a minuto.

Cada vez que una persona publica un comentario en Twitter o realiza una compra en Amazon, se está sumando al aluvión de datos al que nos enfrentamos. Esta explosión de datos es de tal envergadura que necesitamos nuevas palabras para describirla: los gigabytes ya no son suficientes, los datos actuales son más grandes y se miden en petabytes, exabytes, zettabytes y yottabytes.

En términos de dimensiones, es impresionante pero ¿qué utilidad tienen los big data si nos abruman completamente? Si perdemos la capacidad para organizar, analizar y reaccionar ante los big data, se convierte en un elefante blanco: algo caro de mantener y que ofrece un escaso valor hoy por hoy.

Empresas y big data

Las empresas necesitan especialmente dominar los big data. Atravesamos tiempos difíciles y las perspectivas económicas mantienen los nubarrones. Para sobrevivir y prosperar en este entorno, necesitan aprovechar al máximo todas y cada una de las ventajas competitivas que se abran a su paso, y la tecnología de big data ofrece una gran ventaja. De hecho, se ha señalado repetidamente que los comerciantes pueden incrementar potencialmente sus márgenes de beneficio un 60% mediante un claro conocimiento de la tecnología de big data.

Con ella las organizaciones pueden reunir información  sobre sus clientes a través de múltiples fuentes –desde los tweets que publican y las recomendaciones que realizan en las webs de comparativas hasta cualquier transacción o petición que llegue a través de sus sistemas CRM–. También pueden conocer mejor su propio negocio, mediante el escrutinio de los datos creados por cada empleado, proceso y transacción dentro de la organización. Sin embargo, ser capaz de almacenar, recuperar y analizar eficazmente estos datos para impulsar la competitividad empresarial representa un gran desafío. Los sistemas TI necesitan una alta sofisticación y el gran problema es que muchos de ellos todavía no han empezado más que a hacer tímidos intentos.

A principios de año, Oracle ha publicado su tercer Índice sobre centros de datos de nueva generación, en el que revela que muchas organizaciones en EMEA están llevando de nuevo sus datos a los sistemas propietarios, una vez superada la sorpresa inicial por el estallido big data, que les llevó a recurrir a proveedores externos. El Ciclo II de la investigación, llevada a cabo por Quocirca, coincidió con el momento en el que las organizaciones estaban pendientes del cloud computing y muchos proyectos se sacaban fuera utilizando instalaciones externas para el desarrollo, las pruebas y los proyectos piloto. El Ciclo III, sin embargo, se ha realizado en un momento en el que la nube se está convirtiendo en dominante, y muchos de los pilotos son hoy proyectos a pleno rendimiento. Parece que muchos datos han vuelto a los entornos internos con plataformas de nubes privadas, y esto es lo que ha dado como resultado una racionalización en la utilización de las instalaciones.

Planificar  los big data

Para que las empresas transformen los big data en una ventaja competitiva, necesitan introducir cambios en la forma en la que gestionan los datos dentro del centro de datos. En primer lugar, las empresas deben tener en cuenta que los big data están desordenados. Están compuestos por datos no estructurados traídos desde una multitud de fuentes, tanto dentro como fuera de la organización. Pueden incluir contenido de vídeos, datos sociales, documentos y datos generados por máquinas, desde una gran variedad de aplicaciones y plataformas. Las empresas necesitan un sistema que esté optimizado para la adquisición, organización y carga de estos datos no estructurados en sus bases de datos, de forma que puedan ser eficazmente presentados y analizados.

En segundo lugar, el análisis de datos debe hacerse en profundidad y de forma rápida, conducido con los objetivos de negocio en mente. Puesto que los big data pueden incluir información de las redes sociales, pueden captar eficazmente el ambiente, pero solo si los datos pueden ser devueltos rápidamente. Esto es particularmente importante para el departamento de marketing: si saben que determinados productos o servicios están generando tendencia en un determinado momento y lugar, pueden responder con promociones complementarias específicas para las localidades relevantes. De forma similar, si los profesionales sanitarios pueden utilizar las analíticas de big data en tiempo real para saber dónde se está extendiendo un virus de la gripe y a qué ritmo, pueden adaptar la respuesta y garantizar el stock de vacunas suficiente para los sitios que lo necesiten.

En tercer lugar, la escalabilidad de las soluciones big data dentro de los centros de datos es un aspecto vital. Los datos son numerosos hoy, y van a seguir creciendo. Si un centro de datos solo puede hacer frente a los niveles de datos esperados en el corto o medio plazo, las empresas rápidamente verán aumentar sus costes con las actualizaciones de los sistemas. La planificación y escalabilidad futuras son, por tanto, esenciales.

Conclusión

Los big data han llegado para quedarse. Cada día, un nuevo negocio o un nuevo servicio para los consumidores se añaden al aluvión de datos que están a nuestra disposición. Como destacaron en su día el profesor Nigel Shadbolt y sir Tim Berners-Lee, los datos son la nueva materia prima del siglo XXI, y aquellos que sepan hacer la correcta prospección y minería de datos serán los más beneficiados. Actualmente, pocas empresas están bien situadas para beneficiarse plenamente de los big data, pero esperamos que esto cambie rápidamente conforme el poder de los big data para transformar las empresas y generar ingresos se comprenda mejor. Cuando esto ocurra, las empresas deberán disponer de sistemas capaces de adquirir, organizar y analizar los datos, en tiempo real y a escala masiva. Siguiendo estos pasos, las empresas no solo se aclimatarán a la explosión de datos sino que podrán florecer en medio de ella.

Fuente: TICbeat

Foto cc Domiriel

Autor: José Manuel Peláez

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